Los Valles CalchaquÃÂes tienen, además de sus paisajes, sus colores, la brisa de las montañas, un lÃÂmpido cielo e históricos poblados, viñedos, bodegas y vinos.
La vitivinicultura tiene una antigüedad en el mundo de más de siete mil años. La Argentina inició esta actividad hace más de cuatro siglos, y hoy es uno de los principales paÃÂses productores de vinos, detrás de Francia, Italia, España y EEUU. En Salta, el cultivo de la vid fue introducido por los Jesuitas en el siglo XVIII en la región de los Valles CalchaquÃÂes, principalmente en Cafayate. Aquàmadura la cepa del torrontés, vino blanco que se distingue por su intenso aroma y sabor frutados. Esta variedad fue traÃÂdade España hace tres siglos y ha alcanzado una expresión única en suelo salteño, convirtiéndose en la uva blanca insignia de nuestro paÃÂs.
Hoy en dÃÂa los viñedos se extienden por más de 1.800 hectáreas entre los departamentos de Cafayate, San Carlos, Angastaco y Molinos, todos ellos en los Valles CalchaquÃÂes. Además de la mencionada cepa Torrontés, las cepas tintas ocupan más del 55% de la superficie total cultivada.
Se destacan entre ellas el Cabernet Sauvignon, Malbec, Tannat, Bonarda, Syrah, Barbera y Tempranillo. De la superficie cultivada, el 95% corresponde a uvas destinadas para vinos finos.
En los últimos años la industria ha experimentado un gran crecimiento y desarrollo favoreciendo la elaboración de extraordinarios vinos de calidad, reconocidos en los mercados y concursos internacionales. No solo se ha extendido la cantidad de hectáreas de cultivo sino que los bodegueros han introducido nuevos cepas y reemplazado con nueva tecnologÃÂa los toneles de algarrobo y las prensas manuales, manteniendo, sin embargo, el espÃÂritu y la pasión con la que se elaboran los vinos.
Fuente: SaltaTurismo.gov.ar