Circuitos Turísticos de la Provincia de Salta
Norte Verde
A la sombra de su densa vegetación, viven comunidades aborígenes que aún conservan su cultura original. Del otro lado de las montañas, el paisaje cambia drásticamente, y aparecen antiguos pueblos suspendidos de los muros de abruptos cañones. Tierra mística y virgen, el Norte produce en el viajero una irresistible atracción.
Iruya
Las montañas del norte de la Provincia esconden mágicos pueblos. Se accede a esta región a través de un desvío de la RN 9, luego de atravesar la Quebrada de Humahuaca (Provincia de Jujuy). El paisaje se torna árido e imponente y sobre las laderas de los cerros se dibuja la silueta de pequeñas poblaciones de casas de adobes y prolijos cuadrados de cultivos. Se destaca Iruya, suspendido del barranco de una enorme quebrada.
Rodeadas de un majestuoso paisaje, sus empinadas calles empedradas parecen detenidas en el tiempo. Su cultura es de raigambre precolombina que se manifiesta en celebraciones pagano-religiosas como la colorida fiesta patronal en honor a la Virgen del Rosario. Los mágicos pueblitos montañosos de Nazareno y Santa Victoria. Son dos localidades donde aún se mantienen la arquitectura y el estilo de vida de tiempos ancestrales. Se caracterizan por su apacible belleza y el silencio de sus cerros.
Para llegar, se accede desde La Quiaca (Jujuy) a través de un escarpado camino de montaña.
La diversidad de las yungas
El noreste de la provincia, limitando con Bolivia, presenta montañas cubiertas de vegetación y grandes ríos como el Bermejo, repletos de dorados, surubíes y bagres. Los pobladores, miembros de antiguas culturas nativas, viven de la pesca y de la manufactura de artesanías hechas con maderas y plantas de la zona.
La selva del norte posee una biodiveridad única en el mundo y por ello está ampliamente protegida. Junto a las yungas jujeñas, conforma la Reserva de la Biosfera de Yungas, protegida por la UNESCO. Esta zona es ideal para realizar actividades de ecoturismo, como trekkings, safaris fotográficos y avistaje de aves En la zona se encuentra el Parque Nacional Baritú, que resguarda uno de los biomas más vírgenes del país. De difícil acceso, es un lugar elegido para el turismo de aventura.